¿Qué paso después de Gutenberg?

Tras la invención de la imprenta de tipos móviles de Johannes Gutenberg hacia 1440, se desató una rápida revolución cultural y tecnológica. El conocimiento dejó de ser un monopolio de las élites, lo que impulsó la alfabetización, el Renacimiento, la Reforma Protestante y la difusión de la ciencia.
La evolución de la tecnología de impresión avanzó rápidamente a través de distintas etapas
Los talleres tipográficos se multiplicaron por toda Europa, estandarizando los idiomas en las lenguas vernáculas e impulsando el nacimiento de los primeros periódicos y literatura ilustrada.
La mecanización transformó la industria. Se inventó la imprenta a vapor, desarrollando la impresión offset que era capaz de producir miles de ejemplares rápidamente. Utilizando planchas de metal flexibles que permitieron una producción masiva y asequible de diarios y revistas, además de libros.
Mientras que los monjes tenían el poder de controlar los escritos en toda Europa, los índices de alfabetización eran ínfimos. Una vez que el copiado de libros pasó a ser realizado por las imprentas, éstas se regían por los temas que más se solicitaban e imprimían por encargo. Una vez superada la censura previa, había libertad para imprimir libros de distintas temáticas, y este círculo se fue abriendo con el paso de los años. Por consiguiente, la Iglesia y las monarquías absolutas perdieron el poder de controlar absolutamente todo lo que se imprimía, la difusión de ideas contrarias al feudalismo y a la religión establecida corrieron por toda Europa.
En China y en Japón, desde el siglo VII se practicaba la impresión, pero el método empleado era “impresión en bloque” que era apropiado para culturas que empleaban miles de ideogramas y no un alfabeto de veinte a treinta letras. Probablemente por esta razón fueron tan escasas las consecuencias de la invención china de tipos móviles en el siglo XI. Sin embargo, a comienzos del siglo XV, los coreanos inventaron una forma de tipo móvil de “pasmosa similitud con la de Gutenberg”, como dijo el estudioso francés Henri Jean Martin. El invento occidental bien pudo haber estado estimulado por las noticias de lo que había ocurrido en Oriente, pero es una hipótesis.